viernes, 15 de enero de 2016

"Campos de fresas" de Jordi Sierra i Fabra

Reseña Campos de fresas

Jorge Sainz Sánchez

            Jordi Sierra i Fabra es uno de los autores más importantes en el ámbito de la literatura infantil y juvenil en España. Ha escrito una gran cantidad de obras y ha recibido innumerables premios por ellas. Además, desde los años 60 es un gran estudioso de la música y, en el año 2003, creó su propia fundación para ayudar a cumplir sus objetivos a jóvenes que tienen la ambición de adentrarse en un mundo tan difícil como es el de la literatura.  

            Campos de fresas es una obra que fue publicada por este autor en el año 1997. Desde esta fecha, ha tenido una gran repercusión entre los jóvenes y muestra de ello, son los numerosos premios que Fabra ha recibido por ventas y las más de diez ediciones que se han realizado hasta día de hoy.

            La historia comienza con una inesperada llamada de teléfono avisando a los padres de Luciana.  Ésta se encuentra en coma tras tomar una pastilla de droga. A partir de este punto, se inicia un debate entre la vida y la muerte por parte de la protagonista, metaforizado por el autor como una partida de ajedrez (mayor afición de Luciana). Mientras la protagonista lucha por su vida, se cuentan las acciones y las actitudes de los familiares y amigos en las tensas horas de espera del coma. Estas acciones dotan a la novela de tintes dramáticos (sentimientos de los familiares y amigos) y policiacos (búsqueda del “camello”) que logran acaparar la atención del lector.

          Podemos señalar que Fabra, con gran astucia, reúne en la novela todos los ingredientes para que los jóvenes se interesen por ella: una temática que les resulta atractiva (drogas), un grupo de amigos, un estilo directo con un gran número de diálogos  y un lenguaje sencillo que, en ocasiones, roza lo vulgar. Además, en “la pandilla” podemos reconocer a personajes que son tópicos y que no nos resultan extraños. Encontramos a la pareja (Cinta y Santi), al buen estudiante y novio de la protagonista (Eloy), la enferma de bulimia (Loreto), los festeros (Máximo y Raúl), etc…

            A pesar de todas las características mencionadas que disparan el número de ventas de la novela, hay que señalar que, literariamente hablando, no podemos considerar Campos de fresas como una obra excelsa. Sí que puede ser un libro de concienciación para los adolescentes respecto al peligro de las drogas. Desde ese punto de vista sí que puede ser útil, ya que muestra a los alumnos la cruda realidad de ese mundo y las fatídicas consecuencias a las que se pueden llegar.

            En definitiva, estamos ante una novela que es muy requerida y muy aceptada por los lectores adolescentes. Se trata de una obra que puede ser útil para la concienciación de los alumnos por la temática de drogadicción que propone y por los tintes dramáticos que aporta, ya que pueden sensibilizarles.  Fabra ha sabido captar su atención con características propias de la literatura juvenil. Sin embargo, es una obra que no quedará en el recuerdo. No es una obra única, se trata de “una más”, puesto que ya hemos leído otras que se asemejan. Podríamos considerar Campos de Fresas como el A tres metros sobre el cielo del siglo XX, por citar algún ejemplo similar. Por ello, bajo nuestro punto de vista, no debería ser tratada como referente en el mundo de la literatura y, por tanto, no debería formar parte del canon literario juvenil.      

jueves, 14 de enero de 2016

"Cartas de invierno" Agustín Fernández Paz


Nazaret Huélamo Ramírez

RESEÑA: CARTAS DE INVIERNO


Teniendo como escenario una tierra húmeda y solitaria, Agustín Fernández Paz narra una historia de misterio que mantiene al lector enganchado desde que lee las primeras líneas. Con tanto solo 89 páginas de espacio y utilizando el género epistolar, el autor es capaz de crear un micromundo literario (Doroña-Vilamaior) cuyos personajes se ven envueltos en una misteriosa investigación que tiene como foco una casa encantada.



La obra consta de tres personajes importantes: Adrián (prestigioso pintor), Xavier (escritor de renombre) y Teresa (hermana de Xavier). Este último personaje, será clave en el desarrollo de la historia; pues, Teresa es el destinatario de las cartas de Xavier, en las que también encontrará las que Adrián le mandaba a su hermano. Además, un rasgo a destacar es que Cartas de invierno tiene una estructura circular, comienza y termina de la misma forma: con Teresa. Los tres protagonistas se encuentran en un ambiente lleno de oscuridad y miedo, reflejado por una casa antigua construida por unos indianos en una época muy lejana, lo que acentúa todavía más ese aire de terror en el que está impregnada toda la historia.


           El punto de partida de la obra es la intriga que le suscita a Teresa un sobre que le ha llegado de parte de su hermano, en el que le da unas instrucciones fehacientes de lo que tiene que hacer si él -pronto- no la llama. Como es lógico, la protagonista no aguanta las ganas de saber el contenido de las cartas y es aquí cuando comienza la verdadera historia. De la misma forma en que Teresa va descubriendo el enigma de todas las cartas lo hace también el lector, compartiendo el mismo tiempo mediante la lectura.


          Adrián y Xavier son dos amigos de la infancia que se hicieron la promesa de reencontrarse cada verano, estuvieran donde estuvieran y pasara lo que pasara. Lo que parecía uno de sus encuentros habituales cambió sus destinos para siempre. Adrián, pintor reconocido mundialmente, quería dejar su vida cosmopolita en Berlín y volver a sus raíces gallegas; así, de alguna manera, podría ahondar profundamente en sus vivencias y crear una nueva serie de pinturas. Xavier –aprovechando que gozaba de esta información- bromeó con la idea de que Adrián comprase una casa que venía en el periódico bajo el rótulo de “encantada”. Una vez que Adrián volvió a Alemania, olvidó la idea de la casa, pero un día encontró el pequeño fragmento donde aparecía el anuncio. Sin pensárselo dos veces, llamó al teléfono y terminó comprando la casa. A partir de aquí, Adrián va a escribir de forma regular a Xavier, contándole cada movimiento que da, esperando una contestación. Sus ilusiones se frustran cuando no halla respuesta alguna de su amigo, pues éste se ha ido al extranjero por motivos de trabajo.

En cada una de las cartas, se pone de manifiesto la evolución que sufre el personaje de Adrián, cómo se va instalando en la maravillosa casa y cómo termina por quedar atrapado. El lector puede llegar a sentir la desesperación que llega a sufrir el personaje cuando no sabe si las cosas que ve y le ocurren son producto de su imaginación o si, por el contrario, son reales. La certeza llega a la vida del protagonista cuando encuentra un libro de grabados en la buhardilla, en el que presta fiel atención a uno en concreto, ya que le suena de algo pero no sabe exactamente de qué. Pronto se resuelve este pequeño misterio, la chica que mira por la ventana lo hace desde una de las estancias de su propia casa. Su desasosiego crece al descubrir que el grabado cambia, la mujer que se encuentra en él varía de posición y en una de las ocasiones le mira fijamente. Adrián no duda en hacerle fotos para cerciorarse de lo que ve cada vez que mira el grabado. Todas las fotos se las envía junto a las cartas a Xavier. La situación se agrava cuando Adrián no puede dejar de pensar en lo que ocurre en la casa, para él todo ese halo de misterio que rodea su vida tiene que resolverse, es un imán. Así pues, pone en marcha sus planes, y descubre en la cocina una especie de habitación oculta igual a la del grabado. Esta habituación contenía una cripta oculta de la que Adrián jamás volvería a salir, por su deseo de salvar a la muchacha del grabado.

Cuando Xavier vuelve a su casa, se encuentra con una notificación de correos, pues tiene mucha correspondencia y tiene que ir a recogerla. Cuando descubre las cartas de su amigo, no duda en visitar el pueblo e ir al bar donde su amigo le había pedido que fuera si no había obtenido noticias de él. Xavier encuentra la casa, pero no descubre –para sorpresa del lector- ninguna habitación. Pronto encuentra el grabado y ve lo que unos días atrás veía su amigo, ahora desaparecido. Cuando decide ir a la cocina, ve que una parte está recién pintada y con ayuda de unas pocas herramientas decide romper la pared y descubrir así, lo que Adrián le había contado en sus cartas. Halla la cripta, pero lo que no espera encontrar es la mirada de una especie de hombre, una mirada conocida que le indicaba que se fuese de ese lugar. La amistad que les unía hizo que Xavier volviese a la instancia, no sin antes escribirle a su hermana una carta de despedida junto con todas las averiguaciones de Adrián y lo que él había visto. Xavier volvió para acabar con todo aquello, y lo hizo a base de fuego.

El libro concluye de una forma sorprendente, que tal vez no es la que esperaba el lector, ya que no se desvela todo el misterio por completo. Teresa va a la casa acompañada del comisario de la zona (como se lo había ordenado su hermano), pues se había hecho eco del incendio. Allí no encuentran nada, ni siquiera la existencia de una cripta. Teresa se hace una serie de preguntas, pensando tal vez si hubiese sido una broma de su hermano y su compañero de niñez, pero pronto desecha la idea. Vuelve al escenario del incendio y dejándose llevar por el bosque que rodeaba la casa, acaba por encontrar el libro con el mismo grabado. Teresa sabe lo que tiene que hacer: quema el libro y con él la maldición.

Esta obra puede tener como receptor tanto un público adolescente y juvenil como uno más adulto, pues lo que atrapa verdaderamente es el argumento; tan sencillo y fácil de leer, que sin apenas quererlo, te engancha a la lectura de una forma ferviente. Agustín Fernández Paz juega de una forma excepcional con el tema del misterio, desvelando en cada capítulo lo necesario para que se quiera continuar con el siguiente. Además, la forma en la que está escrita invita a la lectura, el género epistolar tiene la característica de la rapidez y es algo que los adolescentes reclaman a la hora de leer un libro. Por estas razones, recomendaría la lectura de Cartas de invierno, a pesar de que el final no desvele todos los misterios que envuelven a la historia; pues ¿qué pasó realmente con Xavier y Adrián una vez en la cripta? ¿Quién era la mujer del grabado? ¿y el monstruo? Son preguntas que no tendrán respuesta, pero lo que sí encontraremos en esta novela es  un mundo en el que la magia es posible, en el que los monstruos ocultan a niñas indefensas en casas encantadas, en el que los grabados pueden moverse y cambiar de lugar, y en definitiva, un universo donde las maldiciones existen y rigen el destino de tres adultos.



Escenarios Fantásticos, J.M. Gisbert. Jiménez Pozo, Silvia E.

Anda lejos de pasar inadvertida a críticos y lectores la plétora de comentarios que toman la obra infantil y juvenil de Joan Manuel Gisbert[1] como lugar central de la literatura literaria fantástica española, perteneciente a la llamada "corriente renovadora" que impulsó el género a partir de finales de los setenta. En efecto, el ambiente de interés por el texto fantástico,  goza de una enorme acogida tanto en jóvenes lectores como adultos. Gisbert está convencido de la capacidad creativa innata del ser humano y, a través de su obra, asistimos a su mensaje:

“Había desafiado la lógica del curso de las cosas para demostrar que la capacidad de invención del hombre no conoce apenas murallas ni fronteras.” (pág.75)

Sin duda, la obra que nos ocupa, cuenta con una importante significación si atendemos a los elementos que introduce, como las ilustraciones, autoría del diseñador Miguel Calatayud[2]; su transcendencia se hace evidente no solo por la sencillez de su lenguaje sino también por el carácter pionero e innovador en el ejercicio de conformación de una literatura juvenil fantástica.
Escenarios fantásticos está planteada en tres partes que conforman un mismo relato: “Jardines del dirigible”, “La danza de las imágenes gigantes” y “El parque de atracciones del arco iris”.
En la primera parte, “Jardines del dirigible”, contada en tercera persona, surge un espejismo de una fábrica del siglo XIX que habían derribado. A continuación conocemos a Demetrius Iatopec, un domador de espejismos, que desde un ‘dirigible’ logra capturar el espejismo en una inmensa burbuja de jabón; en la segunda parte, “La danza de las imágenes gigantes”, el narrador ahora está en primera persona, Nathaniel Maris, un ‘periodista especializado en temas relacionados con lo imaginario y lo fantástico’, que, apoyándose en unos ‘fragmentos del manual de ingeniería fantástica’, del propio Iatopec, cuenta el fallido proyecto de crear el ‘Gran Teatro Mundial de los Espejismos’; en la tercera parte, “El Parque de Atracciones del Arco Iris” (narrado también en primera persona), Maris explica su visita a un original Parque, un auténtico milagro de la imaginación, que resulta ser el nuevo proyecto de Iatopec, amenazado ahora por un celoso competidor.
La línea realidad-ficción se convierte en una exigencia para el lector, un requerimiento enriquecedor y bienvenida a largo de la lectura, con muchas sorpresas, escenarios sugerentes que ponen en juego la imaginación de los lectores. Los objetos fabulosos dotados de propiedades extraordinarias, descritos tan minuciosamente hacen que los lectores vean realmente el objeto.

Para terminar, en palabras de Joan Manuel Gisbert[3]:
“Lo más importante es que tengáis siempre en cuenta que cada uno de vosotros es un proyecto único en la historia del mundo. No dejéis que nada lo estropee. A lo largo de vuestras vidas tendréis la oportunidad de originar acontecimientos, obras, seres, momentos, creaciones que sólo tendrán lugar si vosotros los hacéis posibles. Y no da igual que lleguen a existir o no: cada cual ha de dar lo mejor de sí mismo en los actos de su vida. Esa será su mayor gloria. Debe siempre orientarse y prepararse para ello. Así dará más sentido y consistencia al hecho de vivir”.



[1] http://www.joanmanuelgisbert.com/ [14/01/16]
[2] Miguel Calatayud Cerdán es un ilustrador e historietista español, nacido en Aspe (Alicante), en 1942. En el ámbito del cómic y por parte de sus teóricos, se le considera un autor aislado e independiente o un precursor de la Nueva Escuela Valenciana. Como ilustrador, ha recibido los premios más prestigiosos del sector. [https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Calatayud]
[3] Texto de la conferencia ofrecida por Rosa Huertas Gómez, en la Fundación Caballero Bonald, de Jerez de la Frontera, el 21 de mayo de 2009, dentro del Ciclo “La novela juvenil”, V Seminario Permanente, 2009).

"Cartas de invierno"

Cartas de invierno es una obra escrita por Agustín Fernández Paz, uno de los escritores de literatura juvenil más valorados y que ha llegado a obtener el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.

Esta historia de intriga fue publicada en 1995 y ha sido traducida al catalán, español, vasco y portugués. Es una historia que mantiene en vilo al lector desde el inicio gracias a los cambios de perspectivas a los que recurre el autor, ya que la historia posee tres narradores diferentes, debido a que la obra es en gran medida de forma epistolar. La obra comienza cuando Teresa recibe una carta cuyo remitente es su hermano Xavier, en la que advierte a su hermana de un peligro que le acecha y le pide que avise a la policía si no se pone en contacto con ella posteriormente.

Puesto que su hermana no se queda tranquila, lee el sobre que era únicamente destinado para la policía si su hermano no daba señales de vida, y en él su hermano, Xavier, cuenta los últimos acontecimientos en la vida de Adrián, su amigo, y en el suya, que les llevaron a la situación en la que se encuentran. Y es que, tras ver un anuncio de una casa embrujada en el periódico, Adrián decide comprarla. Este, tras haber preguntado a varios del pueblo, descubre que los vecinos cuentan que a pesar de estar deshabitada, en ocasiones, se oyen voces y se ven luces.

Toda la acción se averigua mediante cartas que está leyendo Teresa, por lo que ella va descubriendo lo mismo que nosotros según vamos adentrándonos en la historia. Adrián va narrando en sus cartas a Xavier cada una de las cosas que le ocurren en la casa, en la que le llegan extraños mensajes a través del fax y del teléfono. Encuentra un grabado en el desván que va cambiado y le cuenta cómo va incrementando su miedo a medida que pasan los días. Descubre una habitación tapiada de la casa en la que hay una trampilla de la que sale un fuerte hedor. Adrián va a entrar y se despide por si no vuelve a mandar más cartas, y efectivamente no lo hace. Seguidamente se encuentra la narración de Xavier, de lo que hizo al leer las cartas, que asustado por el contenido, decide ir a visitar a su amigo Adrián de inmediato.

Llegó a la casa y no había rastro de la pared que había derrumbado Adrián y tras la cual había encontrado la habitación tapiada, como si todo hubiese sido una broma de su amigo. Encontró el libro de grabados que había mencionado en las cartas y horas después el mismo grabado de la chica cambió, por lo que se dio cuenta de que Adrián le había dicho la verdad en sus escritos. Rompió la pared y encontró un cartón en el que Adrián le pide que huya mientras pueda. Sintió miedo y envió a su hermana la carta sin esperanza de volver a salir de la casa.

Xavier pensó que no había otra opción que quemar la casa y así lo hizo. Cuando llegaron el inspector de policía y Teresa, la casa estaba en llamas y no encontraron a ninguno de los dos, ni tan siquiera la trampilla de la cripta. Teresa siguió buscando explicaciones, y encontró el libro de los grabados, que decidió llevar a la casa y quemarlo. Una vez lo quemó, hubo un terremoto, y se fue al coche pensando que todo había terminado para siempre, que no volvería a ver a ninguno de los dos en el mundo de los vivos.

Es un libro que te mantiene intrigado desde el comienzo y que recomendaría a los alumnos de 2º y 3º de ESO, puesto que se trata de una obra con vocabulario bastante sencillo y al no ser demasiado extensa les será fácil de leer. Es un libro interesante que les va a provocar seguir leyendo hasta terminarlo por completo.


LA CASA PINTADA


                                                   LA CASA PINTADA

                               Descripción: la casa pintada-montserrat del amo-9788434877696

     Es una obra de la escritora Montserrat del Amo y publicada en 1990. Recibió el Premio Nacional, el Premio Lazarillo y Premio CCEI.
     En ella nos relata la historia de Chao, un niño de cinco años que vive en una zona rural cerca de Pekín en una familia de campesinos. Su abuelo le promete que muy pronto, cuando llegue la primavera, le llevará con él al mercado de Pekín para vender allí sus productos.
     Llega el gran día, y cuando por fin alcanzan la ciudad, Chao se queda extasiado al contemplar los colores y la grandiosidad del Palacio del Emperador Huang-Ti. Lo que más le sorprende es el contraste que se aprecia entre el tono grisáceo y lúgubre que domina la ciudad y el enorme colorido de la casa imperial, por lo que decide llamarla la casa pintada.
     Cuando vuelve a casa, cuenta a su familia todo apenado, que no ha podido comprar una casa pintada, a lo que le responde Kum Tsé (sabio, filosofo, único en la aldea que sabe leer y escribir) que ese privilegio solo puede tenerlo el Emperador ya que en los colores está encerrado el universo: el color azul representa el cielo; el verde supone la tierra y la naturaleza; el blanco encierra el agua en su estado sólido; el amarillo simboliza el oro y la riqueza; y el rojo, como color del fuego, ejemplifica la guerra, el poder y la victoria. Chao está convencido de que si conquista los colores, podrá conseguir la casa pintada. El abuelo lo anima y le dice que algún día lo conseguirá.
     El día en el que Chao cumple diez años se van todos a Pekín a celebrar las fiestas de Año Nuevo, allí el niño contemplará un espectáculo de equilibrismo cuyo ganador podía entrar en el palacio del emperador. Desde ese momento su única meta será entrenarse para ser acróbata, ganar al año siguiente y poder cumplir su sueño. Chao comienza a entrenar con su amiga Li creando un número espectacular. Cuando llega el día, mientras se encaminan a la ciudad, observan a cuatro personas que han quedado atrapadas en el puente por una riada y utilizando todos los utensilios que llevan para el concurso, logran rescatar a todos con vida aunque el puente se rompe y ya no se puede cruzar el rio para ir a la ciudad. Li se queda en una parte del puente y él en la otra.
     No le queda más remedio que volver a casa y dando un gran rodeo se presenta en el poblado pensando que todo el mundo se va a burlar de él por su fracaso, pero cuál es su sorpresa que como reconocimiento a su labor heroica, han pintado su casa de colores haciendo su sueño realidad. Cada una de las personas salvadas ha ofrecido algo para poder pintar la casa: un collar de jade convertido en polvo para pintar de verde, añil para el azul, azafrán para el amarillo y harina de arroz para el blanco. Chao es el niño más feliz del mundo por haber conseguido, al fin, su sueño.
     La Casa Pintada es una novela con una estructura sencilla, con grandes ilustraciones y capítulos cortos, está escrita en tercera persona y te atrapa desde un principio gracias a la increíble tenacidad de Chao por conseguir la meta que se propone, no obstante, cuando se enfrenta al valor de la vida humana, no duda ni un instante en darse cuenta de que ésta es mucho más importante que su sueño, descubriendo que a la meta se puede llegar por caminos diferentes a pesar de todos los obstáculos que nos vayamos encontrando en el día a día. Lo más importante es soñar y trabajar para conseguir lo que uno ansía.
     Creo que es una historia bonita para que a los niños se les transmitan valores muy significativos como el empeño, el esfuerzo, la valía, el trabajo duro…Chao simboliza todo esto consiguiendo lo que se ha propuesto y rompiendo con los límites establecidos, no se echa para atrás por que sea de origen campesino, al contrario, confía en sí mismo y sabe que puede conseguir todo lo que se proponga.
     La Casa Pintada nos describe como es la cultura oriental, el exotismo de sus fiestas y costumbres, para que podamos conocerla, valorarla y respetarla, aunque sea distinta de la nuestra y cómo la sabiduría de las personas mayores es muy estimada por todos los miembros de la familia. También se valora la amistad que tienen Chao y Li representando la fortaleza necesaria para lograr su meta.

    Para concluir, diría que es una obra amena y divertida que trata de inculcar a los niños lo importante que son sus sueños ya que pueden hacerse realidad mediante el esfuerzo y la dedicación. Que no hay que tener miedo al fracaso ni tampoco rendirse, lo importante es conseguir el objetivo marcado. 

Escenarios de birlibirloque, escenarios de Gisbert

Escenarios fantásticos, Joan Manuel Gisbert, Ed Labor, 1984, 3ª ed., 191 págs.

El lector que se adentre en Escenarios fantásticos se topará con un auténtico canto a la imaginación estructurado en tres historias con títulos tan sugerentes como Jardines del dirigible, La danza de las imágenes gigantes y El parque de atracciones del Arco Iris, que ya hacen presagiar que estamos ante todo un estímulo imaginativo. Es a través de personajes no estereotipados cómo descubrimos todo el mundo de fantasía que tanto caracteriza la obra de Joan Manuel Gisbert, sin dejar a un lado el componente de misterio que también está muy presente en su producción. Así es como un jubilado aficionado al maquetismo y las novelas policíacas se convierte en el desencadenante de la entrada en acción de Demetrius Iatopec, un mago y domador de espejismos que tiene como objetivo vital desarrollar las fantasías y sueños: empleará todo su esfuerzo, tiempo, ingenio y dinero en el estímulo de la imaginación.

El relato de los acontecimientos se presenta desde una estructuración lógica y justificada, que dota a la narración de total verosimilitud. Los planteamientos y razonamientos dan a los hechos narrados un carácter científico que el lector los acepta como absolutamente probables. Nathalien Maris, un periodista de la revista «Imagination», especializado en fenómenos misteriosos y en busca del artículo que lo encumbre en su carrera, se dirige al lector concediéndole la «primicia» sobre la finalidad de la «misteriosa colección de espejismos de Demetrius Iatopec». En un diálogo con el receptor, le informa de la objetividad de su relato, puesto que se basa en documentación encontrada por él mismo y de lo que escuchó de los propios labios de Iatopec, aunque, como se perdieron algunos documentos, insta al lector a que complete con su propia imaginación aquellas partes de su relato que lo necesiten.
Podemos encontrar cómo la fuerza que ejercen las masas llegan a ser realmente poderosas y son capaces de conseguir lo que se propongan: como todo un bello jardín florido con biblioteca para el disfrute de todos. Del mismo modo se nos presenta la importancia de perseguir los sueños, ya que se muestra cómo llegan a hacerse realidad o ... espejismo. Otra idea que encontramos a lo largo de toda la obra es la capacidad que todos llevamos dentro de crear, imaginar, ilusionarnos. Como apunta Dionisio, el jubilado capaz de crear más de cien historias diferentes con voluntad e ilusión, eso sí, disponiendo de los estímulos adecuados y, sobre todo, de práctica, mucha práctica: «cualquiera puede hacerlo porque la imaginación es algo inagotable»; para lamentarse luego porque nunca nadie se lo dijo siendo joven porque habría creado muchísimas más. Todos somos muy capaces de lo que nos propongamos, de lo que seamos capaces de soñar e imaginar.
Escenarios fantásticos es una obra especialmente recomendable para chavales de entre 12 y 14 años que incorpora ilustraciones de Miguel Calatayud quien muestra su preferencia por la temática de ciencia ficción y policíaca. En sus ilustraciones podemos encontrar referencias al futurismo vanguardista, visualmente tan sugerente y por la recreación de esas máquinas imposibles y maravillosas al mismo tiempo, capaces de transformar, poner voz o simplemente reflejar lo que cada individuo que las utilice lleve en su interior. Porque en definitiva ésa es la idea que hilvana toda la historia: sacar lo maravilloso que cada uno tiene, porque sí que lo tiene, lo que sucede es que la mayoría de veces no nos han dicho cómo hacerlo visible.
Desde los textos expositivos donde se precisan las maniobras científicamente estudiadas para transportar espejismos, hasta las descripciones profusas en el manejo y construcción de las atracciones: la cámara de las cosquillas, la máquina de fabricar cuentos, la pantalla mental, el túnel que lee los sentimientos, el teléfono que conecta con el misterio, pasando por las notas y formulaciones de hipótesis, es cómo se explican todos los hechos inexplicables y fuera de la normalidad que encontramos a lo largo de toda la obra.






Reseña: Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez

Editorial: Alianza Editorial
Año de publicación: 1981
Cubierta: Daniel Gil.
Dibujo: Fernando Marco
Páginas: 167.
Sara Spalletta

Donde quiera que haya niños existe una edad de oro, donde quiera que haya niños se desencadena la imaginación y donde quiera que haya hombres que tengan sus raíces en la edad de oro, allí está Platero, un burro “pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos...” ¿No puedes verlo? ¡Qué difícil es entrar en un cuento!
Platero y yo, es un poema en prosa. La vida del poeta andaluz, Juan Ramón Jimenéz, vivida a través de su burro, Platero, entre los paisajes maravillosos y la naturaleza de Moguer. Es un cuento suave, rico de colores, luces y atmósferas delicadas... de esta manera tan bonita se cuenta la historia de la amistad, de la complicidad entre el hombre y el animal, compañeros de viaje, recuerdos y reflexiones.
Esta obra, escrita a lo largo de muchos años (1907-1916), es el retrato interior de un poeta lírico, que fundó su vida en un continuo cuestionamiento y en una búsqueda profunda sobre la vida, el mundo y el hombre. Más que de un monólogo en poesía, se trata de un diálogo entre el poeta y la naturaleza; el poeta se sirve de Platero para entrar en el mundo de la naturaleza y conocer la verdadera esencia del hombre, empezando por él mismo. El burro Platero, muy parecido a nosotros, amigo extraordinario y muy dulce, en apariencia casi un juguete, en realidad es un educador, un guía reconfortante que nos recuerda la dignidad del hombre. Es un cuento, por supuesto, pero se trata de un cuento que se alimenta, de esta manera tan bonita, de la realidad y del conocimiento del hombre. Juan Ramón Jiménez quiso mirar al hombre a través de la humildad de Platero, que es el símbolo de la simplicidad y de la pureza.
Un cuento lírico adapto a todo tipo de público, sabe conmover tanto a los adultos, como a los niños, a los que, afirma el mismo autor “no hay que darles disparates para interesarles y emocionarles, sino historias y trasuntos de seres y cosas reales tratados con sentimiento profundo, sencillo y claro.” Al mismo tiempo no falta una crítica a la sociedad que puede provocar, en el lector más minucioso y sensible, un sentimiento de profunda injusticia hacia la crueldad del hombre. De allí la advertencia del autor que titula “a los hombres que lean este libro para niños”.
Juan Ramón Jiménez (1881-1959), fue poeta andaluz y premio Nobel de Literatura. Su obra no se puede separar de su vida, y es una mezcla de prosa y poesía.

Ejerció una grande influencia en los poetas de la Generación de ’27. Hoy es considerado, por una parte de la crítica, como la máxima figura de la poesía española de siglo XX.